lunes, 4 de agosto de 2008

Eterna


Nunca quise en todos estos años sentirme como me siento hoy, ni que el amor arrojado a este lugar se haya resquebrajado. No parece ser casualidad. ¡Y es que es difícil acostumbrarme a la soledad de mis días! ¡Y es difícil recordar tus palabras si vos ya no estás, pero es que no hay forma!… No hay forma de volver atrás, y observar mi inmadurez en río, ese río que vos lo sabes bien nunca llegará a ser mar. ¡Y lo que ayer fue todo para nosotros, las islas más verdes, hoy son sólo un recuerdo que socavará en lo profundo de mi alma! Mi alma y mi corazón, mi seguridad y mi valor… ¡Y aunque esté cerca, sólo es necesidad de pena y distancia! ¡Todos los calores, las noches de verano ¿quedarán guardadas?

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Hay un trazo de verdad, algún lápiz, o tal vez un sentimiento que dibujó atardeceres casitas bajas y también todos mis sueños. Una tarde y un lugar, sólo un instante para recordar. Las palabras, la ciudad que salió a relucir antes de que yo llegara.
Y todo ha cambiado tanto que se mezclan mi valor y mis recuerdos. Antes aquí brillaba el sol, los pasajes eran todos mis cuentos. Una noche, una verdad encriptada en el tiempo y aún sin descifrar, una lluvia con calor, una estrella y ningún sol, sólo un espacio y deseos.
¡Deseos y realidad! Un fuerte golpe a la sensibilidad. Embriagadas de dibujos, acuarelas y pasión contruyéronse mis alas.